La radiografía presentada por el Observatorio Niñez de Fundación Colunga revela que 4 de cada 10 niños y niñas de 0 a 5 años viven en pobreza y que solo el 3,2% del gasto del gobierno central llega a este tramo etario. Como red de más de 130 organizaciones de la sociedad civil, tomamos esta evidencia para interpelar al Estado y exigir decisiones de fondo que protejan a las familias y consoliden las propuestas de nuestra Hoja de Ruta para el Bienestar de la Niñez.
En el auditorio de la Escuela de Gobierno de la Universidad de Chile se presentó la Agenda Primera Infancia: Bienestar, brechas y propuestas para fortalecer la política pública en Chile. El informe, elaborado por el Observatorio Niñez de Fundación Colunga, reúne y cruza por primera vez las principales fuentes administrativas del país (Censo 2024, Casen 2024, DEIS y EVE) para ofrecer un diagnóstico integral sobre cómo nacen, crecen y se desarrollan los niños y niñas de 0 a 5 años en nuestro país.
Mientras el Observatorio Niñez Colunga genera la evidencia técnica sólida que diagnostica las brechas, desde Pacto Niñez —plataforma que articula a más de 130 organizaciones de la sociedad civil que trabajan directamente en los territorios— asumimos el compromiso de transformar estos datos en incidencia pública y propuestas concretas de política pública, llamando al Estado a responder con la urgencia que la infancia requiere.
Durante el lanzamiento, las autoridades presentes reconocieron los vacíos de la respuesta institucional y destacaron el valor de la información independiente para corregir la gestión pública.
La alcaldesa de Quinta Normal, Karina Delfino, enfatizó la necesidad de articulación territorial: “Esta Agenda nos entrega datos muy crudos y dolorosos sobre la realidad que viven miles de niños y niñas en condiciones de pobreza en nuestro país. Necesitamos acciones coordinadas y urgentes entre los distintos actores públicos, los municipios y la sociedad civil; el foco prioritario de toda nuestra política pública debe ser, de una vez por todas, sacar a los niños y niñas de la pobreza”.
Por su parte, la ministra de Salud, May Chomalí, valoró el rol analítico de las organizaciones e interpeló la respuesta estatal: “Como Estado hemos fallado en la agenda de primera infancia, no cabe ninguna duda. Se nos pierden los niños, sobre todo aquellos más vulnerables. Agradezco el aporte que hacen este tipo de agrupaciones, el Observatorio Niñez y específicamente Fundación Colunga, porque es una mirada más limpia que la que uno puede tener desde el Estado, siempre pensando en las urgencias. Están entregando tremenda calidad de información para las políticas públicas”.
El diagnóstico: una alerta que exige no llegar tarde
El informe, que se puede descargar completo en www.observatorioninez.org, evidencia que Chile vive un cambio demográfico histórico: la población de 0 a 5 años cayó cerca de un 20% entre 2017 y 2024 (casi 300 mil niños y niñas menos), configurando la generación de primera infancia más pequeña de nuestra historia reciente.
Sin embargo, este cohorte más pequeño crece atravesado por profundas desigualdades que exigen una respuesta estatal inmediata:
- Pobreza e inseguridad: 1 de cada 4 niños/as está bajo la línea de la pobreza por ingresos, 4 de cada 10 crecen en hogares con algún tipo de pobreza y 1 de cada 10 vive en pobreza severa. A esto se suma que el 21% enfrenta inseguridad alimentaria en su hogar.
- Inversión regresiva: Pese a representar el 5,9% de la población, la primera infancia recibe solo el 3,2% del gasto programático del gobierno central. Entre 2021 y 2026, mientras el presupuesto general de educación subió un 29,9%, el de educación parvularia cayó un 5,7%.
- Brecha entre detección y respuesta: Aunque el sistema de salud detecta adecuadamente las alertas, 6 de cada 10 acciones mandatadas para responder a riesgos biopsicosociales detectados permanecían sin gestionar a mediados de 2026.
- Salud mental como punto ciego: La sintomatología depresiva materna alcanza el 20% a los seis meses posparto, justo cuando disminuyen las derivaciones a salud mental. Además, al no existir un control sistemático de salud mental en menores de 4 años, el 88% de los niños que ingresan a tratamiento en atención primaria lo hace recién en edad escolar, cuando ya pasó la ventana de intervención temprana más efectiva.
- Sobrecarga en los cuidados: En el 75% de los hogares la madre es la cuidadora principal y en el 27% lo es la abuela. Además, 1 de cada 7 hogares no cuenta con ningún apoyo —ni familiar, ni comunitario, ni institucional— para la crianza.
De la evidencia a las propuestas de la Hoja de Ruta
Frente a este diagnóstico, desde Pacto Niñez reafirmamos que tener una generación más pequeña de niñas y niños no es una excusa para invertir menos, sino la oportunidad histórica de invertir mejor, interpelando al Estado a consolidar respuestas de fondo a través de los pilares de nuestra Hoja de Ruta para el Bienestar de la Niñez:
- Un piso de protección social garantizado: Es urgente e impostergable que el Estado asegure un ingreso mínimo garantizado y un piso de servicios básicos (salud, alimentación, vivienda y cuidado) para que la crianza no empobrezca ni se viva en la precariedad o el aislamiento.
- Resguardo presupuestario no regresivo: De cara a la discusión de la Ley de Presupuestos, exigimos al Gobierno y al Congreso proteger la inversión en educación parvularia (equiparando el financiamiento de los jardines VTF) y frenar los recortes en los programas de acompañamiento al desarrollo temprano.
- Salud mental perinatal e infantil oportuna: Demandamos incorporar el seguimiento activo de la salud mental materna en Chile Crece Más y crear sistemas estatales de tamizaje y atención en salud mental desde los primeros años de vida, llegando antes de la edad escolar.
- Corresponsabilidad y redes de cuidado comunitario: Emplazamos al Estado a asumir el cuidado como una responsabilidad social compartida entre familias, Estado, municipios y comunidades, fortaleciendo y financiando el apoyo a quienes crían en los barrios.
“Los primeros años definen buena parte de la trayectoria de una persona, y lo que sostiene ese desarrollo es algo tan cotidiano como la relación entre una niña o un niño y quienes lo cuidan. Hoy quienes crían lo hacen enfrentando enormes dificultades, muchas veces en soledad y sin el apoyo que necesitan. En esa tarea se juega el bienestar de toda una generación y el desarrollo futuro del país. Por eso llamamos a instalar la primera infancia en el centro de la conversación pública y de las prioridades del Estado”, concluyó Arturo Celedón, director ejecutivo de Fundación Colunga.