Ante el ajuste presupuestario en Cuidado Alternativo, Pacto Niñez y parte de la red de ésta, plantea mantener los recursos en provisión para garantizar el adecuado acompañamiento a las familias de acogida y asegurar la sostenibilidad del sistema de protección integral.

Cuidado alternativo en el Proyecto de Ley de Presupuestos 2027 

En síntesis

El Proyecto de Ley de Presupuestos 2027 da prioridad a la niñez, y valoramos que ponga el acento en el acogimiento familiar y en la intervención temprana. Sin embargo, la asignación de Cuidado Alternativo baja en $21.979 millones (12,1% real), partiendo de la premisa de que un número importante de niñas, niños y adolescentes pasará de residencias a familias de acogida durante el año. Para alcanzar la meta 80/20 anunciada por el Ejecutivo, estimamos que unas 1.700 niñas, niños y adolescentes tendrían que dejar las residencias en 2027. Ese traspaso es altamente desafiante, todavía no ocurre y resta conocer un plan con plazos que lo respalde: Por lo que, con la información disponible, resulta importante advertir que el ahorro podría estar anticipado a la concreción de la meta, además de no contar con una línea base. 

Frente a este escenario, nuestra propuesta es que los recursos no se eliminen, sino que queden provisionados en la Dirección de Presupuestos. 

Quiénes somos

Esta minuta ha sido elaborada por redes y coaliciones de la sociedad civil que trabajamos en el ámbito de la protección de la niñez: Coalición por el Derecho a Vivir en Familia, Juntos por la Infancia, Red Acogida, Mesa de Residencia, Bloque por la Infancia y Pacto Niñez. Desde la sociedad civil organizada acompañamos a niñas, niños y adolescentes bajo el cuidado del Estado, que viven en familias de acogida o en residencias, y a sus familias. Conocemos el sistema desde su historia, normativa y su funcionamiento cotidiano.

Compartimos la orientación general de que más niñas y niños vivan en familia y no en residencias. Por eso nos importa que esta transición funcione: Chile ya ha acumulado demasiadas deudas con la niñez vulnerada. Ponemos nuestra experiencia técnica a disposición del Congreso y del Ejecutivo para que se haga bien. 

1. Lo que valoramos de la propuesta del Ejecutivo

Valoramos que el Ejecutivo haya planteado la niñez como una prioridad del presupuesto 2027, con énfasis en los programas reparatorios ambulatorios. También valoramos que a través del Plan Crecer en Familia haya puesto el foco en que niñas y niños vivan en familia. Ambos van en la línea de intervenir a tiempo y en contexto familiar, conforme al interés superior del niño. Es un objetivo que compartimos. 

2. Lo que nos preocupa

Los recursos para Cuidado Alternativo bajan en $21.979 millones, un 12,1% real, y quedan en torno a $160 mil millones. Esto ocurre en un sistema que arrastra desafíos históricos que en la actualidad se manifiestan en listas de espera, oferta incompleta, desafíos de articulación intersectorial, estándares de atención que requieren mejorar con urgencia y plazos de intervención que se siguen excediendo. 

El Ejecutivo ha explicado que el ajuste responde al egreso de niñas y niños desde residencias a familias definitivas o a familias de acogida, cuyo costo es cercano a un tercio del de una residencia. Es una orientación que compartimos. Pero persiste la incógnita de si este plan contempla que este egreso se concrete en enero de 2027 o responderá a una meta con alcance gradual. En caso de que el escenario fuera el segundo, es menester señalar que el Servicio deberá seguir pagando a las residencias que atienden niños, pero con una asignación que ya descontó esos recursos, y no está claro cómo se cubrirá esa diferencia.

Por lo tanto, expresamos nuestro genuino interés y la necesidad de conocer cuántas niñas y niños pasarán a familias de acogida, en qué plazos, qué residencias cerrarán y qué nueva oferta se abrirá. 

 3. Tres riesgos si el presupuesto se aprueba como está

Riesgo 1. Traspasos apresurados que afecten a niñas y niños

A las cerca de 1.700 niñas, niños y adolescentes que tendrían que salir de residencias para cumplir la meta del Ejecutivo, se suman 2.311 que hoy esperan una familia de acogida. Son más de 4.000 niñas, niños y adolescentes que necesitan una familia preparada para recibirlos, un desafío difícil de abordar con las capacidades actuales del sistema, y más aún considerando que muchos son adolescentes, cuya ubicación en familias de acogida presenta mayores desafíos.

A esto se suma el serio riesgo de que la presión por cumplir la meta lleve a egresos apresurados, a revinculaciones con familias que no están preparadas y, finalmente, a reingresos a residencias, con daño directo a las niñas y niños. La experiencia de cierres acelerados en años anteriores ya ha demostrado que este camino no funciona: la transición tiene que ser progresiva y con un sistema preparado para recibirlos.

Riesgo 2. Familias de acogida con menos acompañamiento

El Ejecutivo anunció un aumento de más de 30% en la cobertura de familias de acogida y un alza del aporte directo que estas reciben, de cerca de $200.000 a entre $350.000 y $400.000 mensuales, un avance valioso y necesario, pero todavía acotado frente a lo que implica el cuidado de un niño o niña. Además, la información disponible no permite saber si esos recursos son nuevos o si provendrán de redistribuir los fondos que hoy reciben los programas, cuyos estándares de atención requieren mejorar con urgencia. Un sistema con más niñas y niños en familias de acogida, pero con programas debilitados, tampoco puede asegurar el derecho a vivir en familia.

Riesgo 3. Recursos insuficientes para sostener el sistema

Si el traspaso no avanza al ritmo previsto, o si los ingresos al sistema de protección especializada mantienen su tendencia actual, los recursos disponibles no alcanzarán para sostener un sistema que ya está al límite. Hoy las residencias de organismos colaboradores operan con brechas de financiamiento, los costos de la administración directa van al alza y los nuevos modelos técnicos que requiere la transición aún no están disponibles ni licitados.

4. Lo que proponemos

1.  Provisionar los recursos, no recortar. Que los $21.979 millones se mantengan como provisión, reservados en la Dirección de Presupuestos, y se liberen según el avance real del plan. Que el Ejecutivo presente el plan que sustenta la proyección: cuántas niñas y niños pasarán de residencias a familias de acogida, en qué plazos, qué residencias cerrarán, qué oferta se abrirá y cómo se calculó el ahorro. Todo este proceso debe situar el interés superior y los derechos de los niños, niñas y adolescentes como eje rector innegociable, garantizando que cada egreso sea progresivo, individualizado y respetuoso de sus tiempos. 

2.   Cuidar el acompañamiento a las familias de acogida. Que el alza del aporte a las familias no se financie a costa de los equipos que las acompañan. Seguir aumentando ese aporte debe ser una prioridad, junto con mejorar los estándares de los programas que sostienen a cada familia. 

3.   Desplegar los nuevos modelos técnicos. Que el Servicio avance en modelos con estándares adecuados y actualizados de acuerdo con la evidencia disponible, diversificando la oferta de programas de familias de acogida, por ejemplo terapéuticas, de emergencia, de respiro, entre otras. 

Expresamos así nuestra sincera preocupación y disposición a colaborar por las niñas, niños y adolescentes de Chile. 

Francisco Covarrubias Izquierdo – Coalición por el Derecho a Vivir en Familia
Magdalena Simonetti Reyes – Juntos por la Infancia
Camila Berríos Molina – Pacto Niñez 
Victoria Alfaro Zamorano – Red Acogida
Jorge Martínez Muñoz – Bloque por la Infancia
Erica Ponce Figueroa – Mesa de Residencias

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