Mientras el Congreso discute la Ley de Presupuestos 2027, una delegación de la sociedad civil chilena llevará a Ciudad de México la pregunta sobre cuánto y cómo invierte el país en su niñez, en el marco de la 1ª Cumbre Latinoamericana de Inversión en Primera Infancia. Del 10 al 12 de noviembre, autoridades de Hacienda, Salud y Educación, bancos multilaterales, la sociedad civil y representantes de 35 países convocados se darán cita en este encuentro regional. En la instancia, donde los gobiernos buscarán acordar una declaración común sobre el financiamiento para las infancias, Pacto Niñez presentará la postura de Chile junto a tres propuestas clave de inversión. 

Se trata de la primera cumbre latinoamericana dedicada a este tema, y su principal novedad está en quiénes se sientan a la mesa. Junto a las autoridades de Salud, Educación y Protección de la niñez, la convocatoria se dirige a ministras y ministros de Hacienda, Finanzas y Presupuesto. El encuentro busca ser un espacio de discusión no solo ante la pregunta de qué necesitan niñas y niños en sus primeros años, sino cómo se financian sus necesidades de manera estable. El desafío no resulta menor, en una región donde más del 40% de la niñez vive en situación de pobreza. En ese contexto, si bien los gobiernos han elevado su compromiso político con los primeros años de vida, los arreglos para financiarlos siguen siendo frágiles. A cuatro años del plazo que fijaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible, esa distancia entre compromiso y financiamiento es la que la Cumbre busca acortar.

Los países participantes darán cuenta de los esfuerzos que han realizado hasta el momento. Por ejemplo, México, anfitrión del encuentro, aprobó una Estrategia Nacional de Atención a la Primera Infancia 2026-2030, mientras Brasil y Paraguay llegarán con autoridades de instituciones dedicadas a la niñez: la Subsecretaría de Política Nacional Integrada de la Primera Infancia, en el caso brasileño, y el Ministerio de la Niñez y la Adolescencia, en el paraguayo. 

El encuentro es convocado por el Gobierno de México junto a UNICEF, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial, Save the Children, Theirworld, la campaña Act for Early Years, el Pacto por la Primera Infancia de México y Somos Crianza, coalición latinoamericana de redes de la sociedad civil. Es, además, parte de la preparación de la Cumbre Global de Primera Infancia de 2027. En esa cita, Act for Early Years busca que los compromisos de la meta 4.2 de los ODS se traduzcan en acciones con financiamiento asignado. Esa meta plantea que, al 2030, todas las niñas y niños accedan a desarrollo temprano, cuidado y educación inicial de calidad. La Declaración Regional que se anunciará el 12 de noviembre será la posición con la que América Latina y el Caribe llegarán a esa cita.

Chile, representado por su sociedad civil

Chile es uno de los 35 países y territorios convocados. Si bien el Gobierno chileno fue invitado, declinó participar por razones de agenda, de modo que la representación del país quedará a cargo de la sociedad civil que trabaja en niñez. Camila Berríos, coordinadora de Pacto Niñez, presentará la postura país, que se apoya en la evidencia producida por organizaciones chilenas. Dos de ellas integran la delegación. Paloma del Villar, directora del Observatorio Niñez Colunga, expondrá cómo este centro, que pone a disposición datos, análisis y propuestas como un bien público, se ha convertido en una referencia en Chile para la toma de decisiones y el diseño de políticas públicas. Ángeles Castro, directora de Infancia Primero, llevará la evidencia sobre cómo el modelo de la organización fortalece las habilidades parentales, y cómo ese fortalecimiento incide en la crianza y en el desarrollo de niñas y niños.

La postura chilena es resultado de un diagnóstico y trabajo de discusión ante la realidad país donde una de cada cuatro niñas y niños de entre cero y cinco años vive en situación de pobreza por ingresos (Casen 2024), y donde entre 2017 y 2025 los nacimientos disminuyeron 33%. Para Pacto Niñez, esa baja abre una posibilidad: aumentar la inversión por cada niña y niño manteniendo el esfuerzo fiscal actual. Con esa base, la delegación presentará tres propuestas al 2030: transitar hacia un modelo basal y territorial, de modo que la baja en la natalidad se traduzca en mayor inversión por niña y niño, un financiamiento estable y progresivo; también un monitoreo de la inversión pública: mantener la medición anual del gasto en niñez y consolidar marcadores presupuestarios. Y finalmente, blindar el bienestar de niñas y niños en primera infancia, asegurando recursos para protección social, sistemas de cuidados, salud y nutrición, educación parvularia y protección local de derechos.

Para Pacto Niñez, que la región discuta el financiamiento de la primera niñez mientras Chile define su Presupuesto 2027 es una oportunidad para que la inversión en los primeros años de vida sea tratada como una política de Estado. La red invita a los poderes del Estado y a los distintos sectores de la sociedad a construir un acuerdo nacional por el bienestar de todas las niñas, niños y adolescentes.

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